sabadodeglorias

El tiempo de pascua que preparamos durante los cuarenta días de la cuaresma, es una maravillosa oportunidad para reflexionar sobre dos palabras que me parecen muy necesarias en la actualidad:

"Alegría"

"Valentía" 

Los textos de la resurrección de Jesús aluden de alguna manera a estas dos realidades, necesarias para el cristiano de hoy.

Por qué alegría, por qué valentía. El mismo Jesús en algunas de sus apariciones después de resucitado dice: "Alégrense o salve" (Mt 28, 9) a las mujeres que fueron a buscarlo al sepulcro. Viniendo de Jesús tal palabra, provoca en ellas un sólo deseo, una sola actitud, postrarse y adorarlo y esto para ellas, es estar inundadas de alegría. 

Pero para Jesús no sólo basta con llenar el corazón humano de la verdadera alegría, es necesario además colocar en lo profundo del ser, aquello que hace que nos levantemos de nuestros miedos, aquello que hace que salgamos con gran fuerza a dar la buena noticia a quienes están sumergidos aún en el dolor y eso que nos anima es justamente la valentía que nos da el saber que es Jesús quien nos envía, es él quien respalda nuestra misión. A las mujeres les dice: "No teman" y luego las envía a anunciar la buena nueva.

Hoy Jesús quiere comunicarnos su alegría, quiere llenar nuestro corazón con su presencia. Yo me pregunto ¿Existe mayor alegría para una persona, que saberse amado por alguien que fue capaz de dar la vida por ella? En este mundo donde todo funciona por interés, donde hasta el amor se mueve por intereses, necesitamos conocer y reconocer este amor de Jesús por nosotros, amor que lo llevó a dar lo mejor de sí, su propia vida. Es que muchos en este mundo no se sienten amados y por eso tantas cosas están sucediendo. Sentirse amado por alguien de manera sincera y sin interés produce una gran alegría.

Saber que Dios nos ama, que nos dio a su hijo para nuestra salvación y que camina con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28, 20) es la mejor y mayor noticia que podemos no solo recibir, sino también compartir.

Te invito entonces a hacer un momento de silencio, ahí a donde estás, a abrir el corazón a Dios y tener la valentía de darle gracias por todo su amor, agradecer lo que tienes y lo que eres, en fin agradecer lo bueno y bello que es la vida, el poder respirar y tener personas a tu alrededor que llevan tu nombre en su corazón. Es bueno dar gracias al Señor y sentir la alegría de su resurrección, que provoca en nosotros la fuerza para anunciar a otros esta gran alegría "Jesús está vivo"

Sor Laidys A. Peguero Rodríguez 


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