la biografia de jesus de nazaret

Por: Elaine M. Castillo Leonardo

Parroquia Inmaculada Concepción

Urb. Italia, Santo Domingo, R.D.

¿Qué escuchas cada día?

Cada persona en su día a día escucha palabras, frases, oraciones, ruidos diferentes, pero muy pocas, se detienen a escuchar la voz de Dios que resuena en su interior. El Evangelio de San Juan 3, 31-36 nos habla de que el Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano, para que todo aquel que crea, posea la vida eterna.

Dios envió a su único Hijo al mundo para dar a conocer su Palabra y Él, que vino de lo alto, dejó su testimonio para que el mundo acepte la verdad de Dios. El Espíritu Santo es un elemento clave para aceptar este testimonio, pues, es quien  nos da la sabiduría y  por esta razón debemos de dejarnos guiar por él, para que así se haga su voluntad en cada uno de nosotros.

Dios nos habla de diferentes formas, en la oración, cuando ayudamos al prójimo, al transmitir amor al que más lo necesita, cuando vestimos al desnudo, cuando visitamos al enfermo e incluso en aquellas acciones que encontramos insignificantes, descubrimos la voz de Dios.

En la actualidad  las personas desconocen el verdadero significado de las palabras, olvidamos que estas son muy valiosas, pues tienen el poder de transformar vidas, hacer feliz a una persona, ayudar, curar, de salvar vidas y a su vez las palabras pueden herir, destruir, devastar, son las que nos ayudan a mentir, a criticar,  juzgar, engañar e incluso se puede matar el alma de una persona con palabras, por eso debemos de tomar un momento y preguntarnos:

 ¿De qué hablamos cada día? Porque cuando hablamos, dependiendo si lo hacemos guiados por el Espíritu Santo o no, será el fruto de lo que hemos dicho. Guiados por el Espíritu tendremos un fruto de vida para dar testimonio de fe y guiados por la carne tendremos un fruto que nos llevara al mar y a la propia destrucción.

Te invito hoy a sentirte amado por Dios y a ser testimonio de que su espíritu habita en ti y que crees en Jesús su único hijo.


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