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"Herodes mandó decapitar a Juan y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús" (Mt 14,1-12)


De esta palabra aprendemos:

De Herodes: que no se pueden hacer juramentos abiertos. Hay que pensar en las consecuencias. Las emociones son traicioneras. Su emoción ante la hija de su amante le jugó mala pasada.

De Herodías, el amor al hermano está por encima de todo. No podemos hacer desaparecer a quien dice la verdad. La verdad está por encima de todo, no los sentimientos y menos cuando llevan al homicidio.

De la hija de Herodías, hay que tener personalidad propia y capacidad de decisión. Ella podía tomar decisión por si misma.

Los soldados, pudieron haberse ido por otro camino. Cuando se trata de hacer el mal, no estamos obligados a obedecer y de esto tenemos bastantes ejemplos. 

JESUS lo sabe todo antes de que se lo digan. Aprendamos a actuar con conciencia plena y dejar fluir lo bueno qué hay en nosotros en todo momento.

Tu gracia nos basta Señor

 

Sor Ylma Ramírez Collado


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