El Gobierno General, integrado por la Superiora General y su Consejo, tiene la responsabilidad de acompañar y orientar la vida de la Congregación. Desde un espíritu de servicio, comunión y discernimiento, anima a las hermanas y promueve la fidelidad al carisma que hemos recibido.
Su misión es velar por la vida espiritual, comunitaria, apostólica y administrativa de la Congregación, favoreciendo la unidad entre las comunidades y apoyando cada una de nuestras obras para que continúen siendo un signo del amor de Dios al servicio de la Iglesia y de la sociedad.