Sanchinas

¡Viva Jesús, para siempre en nuestros corazones!

25 de febrero 2026

La Casa de Espiritualidad María Inmaculada fue escenario de una celebración que reunió culturas, historias y acentos distintos alrededor de una misma llamada. En presencia de Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo y de la Superiora General de La Congregación, Madre Aris Dania Ventur Abreu,  las novicias: Amaka Eunice  Eziyi Obiekezie, de Nigeria; Silmanise Augustave, de Haití; Victoria Wanjiru Wanjohi, de Kenia; y Elaine Marie Castillo Leonardo, de República Dominicana, pronunciaron su primer “sí” como religiosas de las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha, entregando sus vidas a Cristo mediante los votos de castidad, pobreza y obediencia.

La celebración estuvo marcada por la gratitud, la oración y el gozo de una entrega compartida. Entre cantos y silencios, las cuatro jóvenes confirmaron públicamente su deseo de vivir para Dios. Sus voces, algunas firmes y otras estremecidas por la emoción, hicieron de aquel momento un verdadero testimonio de fe. En su acción de gracias expresaron el sentido de aquella entrega con estas palabras: “Hoy nuestras lámparas, sencillas y frágiles, arden para Dios y para el mundo; no por mérito propio, sino porque Él mismo las ha encendido y las sostiene.”

Aquel 25 de febrero de 2026, no solo quedó marcado por una profesión religiosa, sino por un mensaje para quienes sienten en el corazón la llamada de Dios. Las nuevas profesas recuerdan con su “sí”, que la vocación comienza con una llamada y crece con la fidelidad de cada día. Su testimonio invita a no tener miedo de ofrecer a Dios aquello que Él ha encendido en el corazón, porque “la vocación es la alegría de convertirse en luz para otros”. Y así, entre cuatro naciones y una misma esperanza, queda una certeza: la llama que Dios enciende en un corazón fiel… nunca se apaga.

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